Tengo que aprender a no llamarte
en mis recuerdos, a no nombrarte
cuando estallo en llanto por extrañarte,
resignarme a tu ausencia y olvidarte.
Tengo que aprender a no gritarte
en mi dolor, a entender que te has ido,
que Dios definitivamente nos separó
sin remedio, con motivo y razón.
Tengo que aprender a no necesitarte
como el oxígeno en mi respiración,
a no lamentar tu ausencia y desamor,
olvidar tu compañía, tu mirada y tu risa.
Tengo que aprender aceptar la vida sin ti,
a que tu destino y el mío nunca se unirán
por el tiempo vivido y lo ajeno de ti, de mí
y la crueldad del inentendible devenir.
Tengo que aprender a no pensar en ti,
a quitarte de mis íntimos sentimientos
y borrarte de mis ansias de vivir
porque no te tengo, ni te tendré en mí.
Tengo que aprender a no verte a diario,
a apagar el fuego incitado por tu esencia
aunque mi existir no tenga color, sea un calvario,
obscuro, insípido y frío sin tu presencia.
Tengo que aprender a no desearte en mis sueños,
aceptar la realidad de nuestro desprendimiento
que la vida es bella aunque no te vea
y que nos aleja aparte del tiempo, un mandamiento.
Tengo que aprender a borrarte de mis sentimientos,
y cubrir el hueco de mi corazón donde te tengo,
sacarte de ahí, donde prisionero te mantengo
ya que nunca estaré en tus pensamientos.
sábado, 22 de mayo de 2010
Hoy y siempre...!!
Te amo cuando te siento distante en mi silencio.
En las noches cuando me amas y te entregas a mí
en cuerpo y alma, me siento viva y sueño con el poema
de tus ojos que a diario idealizo.
Te amo cuando la noche se roba mi tiempo y espacio.
Sigo pensando en tus sueños llenos de ternura.
Así sé que te amo, cuando el tiempo no cuenta
en mi mundo si estoy contigo.
Te amo cuando escucho el pájaro trinar con amor.
Así como el río ama al mar y se sacia con su vientre,
te siento parte de mi mundo, porque cuando estás cerca de mí,
ni el tiempo me roba la forma tuya.
Te amo cuando el planeta sucumbe el espacio,
en las noches estrelladas, llenas de frases amadas.
Como el viento ama la montaña y el horizonte.
Sola y a diario pienso en la silueta que me das.
Te amo cuando inocente me miras sin temor a perder.
Sin miedo a construir una fábula, un sendero,
que me conducirá a tu mundo, que hoy conozco
y que tantas veces he soñado para mí.
En las noches cuando me amas y te entregas a mí
en cuerpo y alma, me siento viva y sueño con el poema
de tus ojos que a diario idealizo.
Te amo cuando la noche se roba mi tiempo y espacio.
Sigo pensando en tus sueños llenos de ternura.
Así sé que te amo, cuando el tiempo no cuenta
en mi mundo si estoy contigo.
Te amo cuando escucho el pájaro trinar con amor.
Así como el río ama al mar y se sacia con su vientre,
te siento parte de mi mundo, porque cuando estás cerca de mí,
ni el tiempo me roba la forma tuya.
Te amo cuando el planeta sucumbe el espacio,
en las noches estrelladas, llenas de frases amadas.
Como el viento ama la montaña y el horizonte.
Sola y a diario pienso en la silueta que me das.
Te amo cuando inocente me miras sin temor a perder.
Sin miedo a construir una fábula, un sendero,
que me conducirá a tu mundo, que hoy conozco
y que tantas veces he soñado para mí.
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